tratamientos-con-hipnosis-madrid- 13 Ene 2020

Por: Atocha Psicólogos

Tratamientos con hipnosis. La hipnosis se viene empleando desde hace décadas como una herramienta muy potente dentro del campo de la psicoterapia. La variedad de problemas sobre los que se aplican los tratamientos con hipnosis es amplísima.

Así, abarca desde los trastornos de ansiedad (ataques de pánico, agorafobia, fobias específicas, trastorno obsesivo compulsivo, etc.), los trastornos afectivos (depresión, distimia), trastornos alimentarios (anorexia, bulimia), pasando por problemas sexuales, bloqueos, problemas de autoestima e inseguridades de todo tipo.

La versatilidad de la hipnosis en el tratamiento de los problemas psicológicos reside en la peculiaridad de inducir un estado mental en el sujeto bajo el se cual aumenta la eficacia de otras herramientas y técnicas terapéuticas. Es por esto que a menudo concebimos la hipnosis como un catalizador, más que como una terapia en sí misma. Todo trabajo terapéutico que se realice dentro del marco de la hipnosis potencia la eficacia del mismo. Esto es así porque la hipnosis, como expondremos más adelante, posibilita conectar con la parte más emocional de nuestro cerebro.

 

¿En qué consisten los tratamientos con hipnosis?

Se induce este estado mental en el sujeto mediante distintas estrategias (normalmente dando al sujeto mensajes o sugestiones que le van llevando al estado mental deseado). En este sentido es importante que los mensajes resulten del agrado de la persona. La relajación también actúa como un facilitador para ingresar en estado hipnótico. Si por ejemplo a la persona le relaja especialmente un día de playa, el terapeuta puede idear sugestiones relacionadas con este escenario para hipnotizar al sujeto. En este caso concreto podría hablarle del sonido relajante que producen las olas, de una fresca brisa marina que le llega desde el océano, o de como sus pies se hunden en la cálida arena al caminar por la orilla.

Podríamos hacer profundizar más al sujeto mediante alguna otra técnica (como la clásica cuenta regresiva de diez hasta uno) y por último estabilizarle con otro recurso que le mantenga dentro del trance hipnótico, como la voz del propio terapeuta o el balanceo de una barca en la orilla, siguiendo el escenario de nuestro ejemplo. De esta manera el sujeto se iría sumiendo más y más en un estado mental profundo. Desde un punto de vista fisiológico, en estado hipnótico el cerebro se sitúa en un rango de frecuencias entre 0,2 y 3,5 hercios, o dicho de otra manera, de actividad de ondas delta.

Este es el estado de nuestro cerebro en situaciones de meditación, sueño profundo, hipnosis y activación del metabolismo en el hemisferio derecho. El sujeto vive este estado mental como una relajación más o menos profunda. Es frecuente que se presenten momentos de trance hipnótico más profundos, durante los cuales el sujeto presenta cierto grado de inconsciencia (como si estuviera dormido). En ningún caso podremos manipular al sujeto hipnotizado ni obligarle a hacer algo en contra de su voluntad. Es más, simplemente con dar alguna sugestión que desagrade a la persona o que vaya en contra de sus deseos o normas morales, la sacaremos del trance.

Cuando aplicamos tratamientos con hipnosis hay más metabolismo o actividad en las zonas del cerebro que median nuestras emociones (hemisferio derecho y cerebro emocional), la consciencia se encuentra desactivada, por decirlo de alguna manera, así como nuestro juicio crítico. Esto nos permite dar sugestiones directas al subconsciente o explorar las memorias emocionales que conectan con el motivo de consulta.

Después le seguiría la fase terapéutica, en la que el terapeuta trabaja lo que considere oportuno en cada caso. Podemos dar mensajes directamente al subconsciente del sujeto para trabajar sobre el motivo de consulta (por ejemplo transmitir seguridad a la persona ante una situación temida o hacer que se visualice afrontando sus miedos), o bien ir más allá y explorar la raíz del problema. Esto se conoce como hipnosis regresiva y consiste en hacer revivir a la persona bajo estado hipnótico situaciones y experiencias de su pasado que conectan con el motivo de consulta.

También y como expusimos anteriormente, podemos emplear técnicas propias de otros enfoques psicoterapéuticos, como las de la terapia cognitivo-conductual, para aumentar la eficacia de dichas técnicas.

No es necesario que los sujetos se encuentren en un estado muy profundo para que los tratamientos con hipnosis resulten efectivos. A menudo la persona es totalmente consciente de donde se encuentra y está conectada con el presente, pero al mismo tiempo se da esa conexión con los centros nerviosos que median las emociones. Esto hace que resulte terapéutico aun cuando la persona no alcance un trance especialmente profundo.

¿Son seguros los tratamientos con hipnosis?

De todo lo expuesto hasta ahora se desprende que son totalmente seguros, pues la hipnosis no es más que un estado natural de nuestro cerebro. De hecho, a veces entramos en dicho estado de forma espontánea mientras realizamos alguna actividad monótona, como leer un libro o conducir. También desterramos la falsa creencia que nos vende a menudo el cine y la televisión acerca de la hipnosis como medio para manipular u obligar a las personas a hacer cosas en contra de su voluntad.
Los sujetos viven el estado hipnótico generalmente como una relajación más o menos profunda, si bien es posible que haya catarsis emocionales al conectar con ciertas memorias emocionales. Esto, aunque es desagradable, no deja de ser una parte de la labor psicoterapéutica.
Las personas que no deben someterse a tratamientos con hipnosis son aquellas que padecen algún trastorno de la personalidad. También está totalmente contraindicado cuando hablamos de sujetos con trastornos mentales severos, como la esquizofrenia.

 

¿Es cualquier persona apta para someterse a tratamientos con hipnosis?

Si bien hay personas más sugestionables que otras, cualquier persona, ya sea niño o adulto, es susceptible de ser hipnotizada.

Señalar una vez más que la hipnosis no debe emplearse con sujetos que sufren un trastorno de la personalidad, ni mucho menos con aquellos que padecen algún tipo de psicosis, como la esquizofrenia.

 

Tratamientos con hipnosis regresiva

Es interesante detenernos un poco más en el tratamiento con hipnosis regresiva ya que supone trabajar el problema desde su origen mismo. Esto se traduce a menudo en terapias más breves y efectivas y en una remisión más estable de los síntomas.

Para entender la forma de proceder en estos casos, primeramente tenemos que entender que a menudo existe una relación entre lo que vivimos en el presente y nuestras vivencias pasadas. Esto explicaría por qué ante una misma situación cada persona se siente y reacciona de una forma totalmente distinta. Es decir, que según nuestro bagaje emocional los eventos de nuestra vida presente nos afectarán de una forma u otra.

Imaginemos una persona que acude a consulta porque experimenta a menudo rechazo en las relaciones, hasta el punto de que ante cualquier negativa por parte de un amigo acerca de quedar, se viene abajo anímicamente y experimenta sentimientos de inadecuación del tipo: “no soy lo bastante bueno” o “hay algo malo en mí por lo que la gente me rechaza”. Esta persona, aun razonando desde lo consciente que entra dentro de lo normal vivir este tipo de situaciones y que a menudo no tienen que ver con uno mismo, no puede evitar esos sentimientos negativos que derivan en aislamiento social y depresión.

Bajo estado hipnótico, vamos conectando los sentimientos negativos que la persona nos trae a consulta con distintas experiencias pasadas que han dejado una huella a nivel emocional. Siguiendo nuestro ejemplo, seguramente encontraremos repetidas vivencias en las que la persona ha experimentado rechazo, y algunas de ellas en momentos muy tempranos del desarrollo como la infancia.

También es muy probable que algunas de estas experiencias de rechazo impliquen a figuras claves en su vida, como los padres o alguna persona referencial. Cada vez que la persona experimenta rechazo en el presente, vuelve a conectarse de forma inconsciente con lo que sentía en aquellas otras experiencias de su vida, lo que explica que le afecte más allá de lo que consideraríamos normal o ajustado a las circunstancias. Además, como es un automatismo de nuestra parte más emocional, la persona por si sola no consigue lidiar de forma satisfactoria con estos sentimientos ni desligarse de ellos.

Al volver sobre dichas experiencias bajo hipnosis, podemos hacer que el sujeto reviva la experiencia traumática desde otro punto de vista. Esto facilita que se desligue emocionalmente de lo que sentía en aquellos momentos: “si me rechazan es porque no soy lo bastante bueno”. Sería algo así como grabar un sentimiento distinto sobre aquello que vivimos.

Lógicamente el pasado no lo podemos cambiar (lo pasado, pasado está), pero sí la forma de sentirnos con respecto a él. Después de cambiar estas memorias emocionales, es probable que el sujeto experimente menor rechazo ante las relaciones, que las viva con más seguridad y que atribuya la causas más al medio y a las circunstancias que a sí mismo.

Aquí tampoco es necesario que la persona se encuentre en un trance especialmente profundo. De hecho, cuanto trabajamos contenidos a nivel regresivo, interactuamos con nuestros pacientes a menudo durante la sesión y es importante que puedan respondernos, de lo contrario no podremos saber con qué contenidos están conectando en cada momento.

Nuestra parte consciente sabe que estamos recordando, que estamos en consulta y que eso pasó años atrás, pero nuestra parte emocional no lo sabe y hasta cierto punto, reacciona como si eso estuviera volviendo a pasar en el momento presente. Esta misma particularidad de nuestro cerebro explicaría, por ejemplo, como el hecho de percibir un simple olor cuando vamos paseando por la calle, nos retrotrae a un recuerdo de la infancia de forma súbita. Y lo que es más importante, no solo a dicho recuerdo, sino que vuelve a evocar de forma vívida como nos sentíamos en aquel entonces.

Podría decirse que aprovechamos esta peculiaridad de nuestro cerebro para “engañarlo” y grabar algo más adecuado y adaptativo sobre aquellas experiencias ligadas al motivo de consulta.

 

¿En qué casos pueden aplicarse los tratamientos con hipnosis?

Como señalamos antes, casi sobre cualquier motivo de consulta, exceptuando los trastornos de personalidad y la psicosis.

Se aplican con éxito en trastornos afectivos como la depresión y la distimia. En estos casos, como en la mayoría de motivos de consulta, el tipo de depresión suele conectar, no solo con las circunstancias presentes del paciente, sino con eventos de su vida pasada. Por esto, es especialmente efectivo abordar estos problemas mediante un tratamiento con hipnosis regresiva. De esta forma trabajaremos la depresión desde su origen mismo, evitando así recaídas futuras.

Lo mismo puede decirse acerca de los trastornos de ansiedad. Además de emplear la hipnosis para inducir un estado de relajación y seguridad en el sujeto ante la situación temida, exploraremos y trabajaremos las memorias emocionales más antiguas que conectan a nivel subconsciente con la ansiedad y los miedos.
Sobre problemas y disfunciones sexuales también, ya que a menudo encontramos bloqueos a nivel emocional. La hipnosis puede ayudarnos a identificar y desbloquear aquello que esté interfiriendo en la relación sexual. De igual forma, visualizarse relajado y seguro durante la relación bajo estado hipnótico, ya es terapéutico en sí mismo.

Cuando el motivo de consulta es una baja autoestima, damos sugestiones positivas directas para mejorar la seguridad y la confianza de la persona. Este tipo de inducciones solemos facilitarlas en algún soporte de audio para que la persona las realice cómodamente desde su casa y entre sesiones. Al hacerlo con cierta frecuencia como una especie de “gimnasia mental”, los mensajes positivos van calando a nivel emocional. También aquí es importante identificar que experiencias están en la base de esa baja autoestima. A menudo implicarán a las figuras de apego (padres) del sujeto, y a los mensajes que le hacían llegar ya desde la primera infancia.

En algunos trastornos del sueño también es efectivo el tratamiento con hipnosis, sobre todo en el insomnio. Empleamos sugestiones para relajar al sujeto e inducir el sueño y también trabajamos a nivel regresivo para identificar y tratar las causas implicadas en el problema.

Si bien las adicciones requieren a menudo de un enfoque multidisciplinar, la hipnosis empleada como técnica coadyuvante, puede resultar de gran ayuda en el tratamiento de problemas como el tabaquismo, alcoholismo, sobreingesta compulsiva y otros abusos de sustancias.

En los distintos trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia, la bulimia, o el trastorno por atracón. Aquí una vez más habrá que adaptar la terapia a cada caso concreto, dada la complejidad que presentan estos trastornos. El tratamiento con hipnosis se emplea en estos casos como una técnica integrada junto con otras herramientas y enfoques terapéuticos.

 

Tratamientos con hipnosis guiada y personalizada

Los soportes actuales de audio nos permiten realizar inducciones personalizadas para cada paciente durante las sesiones. Tras explorar qué tipo de recursos hipnóticos son más adecuados y efectivos para un sujeto concreto, efectuaremos y grabaremos en tiempo real una inducción dirigida a trabajar el motivo de consulta (ansiedad, depresión, fobia, bloqueo, inseguridad, insomnio, etc.). En estos casos, la hipnosis está dirigida únicamente al motivo de consulta, es decir, que no grabamos nunca sesiones en las que se trabajen contenidos de carácter regresivo, dado el cariz personal e íntimo de los mismos.

Estas grabaciones se le facilitan al sujeto para que pueda reforzar el trabajo terapéutico entre sesiones, escuchándolas cómodamente desde su domicilio. En las mismas solemos incluir frecuentemente música, así como sonidos de naturaleza, que actúan como elicitadores del estado hipnótico.

En este tipo de tratamientos con hipnosis empleamos a menudo recursos como las autosugestiones positivas (el sujeto debe repetirse mentalmente mensajes positivos dirigidos al motivo de consulta), visualizaciones positivas (se visualiza afrontando la situación problemática tal y como desea verse y sentirse ante la misma) así como historias y metáforas que encierran una solución al problema concreto (dirigidas a la parte emocional o simbólica de nuestra mente).

Estas sesiones de audio es conveniente realizarlas en un entorno tranquilo, sin distracciones, estando tumbado y relajado y preferentemente con auriculares.

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